Al utilizar ELHOGARNATURAL  acepta que pueda instalar cookies para ofrecerle una mejor experiencia de navegación en nuestra página. Si continúa navegando entendemos que acepta nuestra política de cookies. Ver Política de cookies

 

 

 

Siguenos en:  

 

 

Web

www.elhogarnatural.com

 

Plantas y Vegetales

 

 

Cuidados

 

 

Varios

 

 

Reportajes

 

 

Rincones Mágicos

 

Amsterdam 
Angkor Wat 
Árbol encadenado 
Arboreto Luis Ceballos 
Bahía de Ha-Long 
Bosque de la Herrería 
Bosque el Forestal de Villaviciosa 
Casa de Campo/Casa de Vacas 
Chozo Kindelan 
Dalieda de San Francisco 
Dehesa de Navalcarbón 
El Alcornoque del Bandolero 
El Bosque Encantado 
Finca Mataespesa 
Invernadero Estación Atocha 
Invernadero Palacio de Cristal 
Invernaderos del Jardín Botánico 
Islas Azores 
Jardín de las Tres Culturas 
Jardín del Príncipe de Anglona 
Jardín Museo Joaquín Sorolla 
Jardín vertical 
Jardines de Cecilio Rodríguez 
Jardines de El Escorial 
Jardines Cuatro Torres 
Jardines del Campo del Moro 
Jardines La Granja San Ildefonso 
Jardines del Palacio del Pardo 
Jardines Palacio Real / Madrid 
La Gran Muralla China 
Lagos Plitvice / Croacia 
Las Islas Vírgenes Británicas 
Madeira 
Monte de El Pardo 
Mustang: reino perdido Himalaya 
Palmira 
Parque el capricho 
Parque del Oeste 
Parque del Retiro 
Parque Nacional Torres del Paine 
Parques de Villalba / Madrid 
Presa del Grajal/Colmenar Viejo 
Quinta de la Fuente del Berro 
Quinta de Los Molinos 
Ruta a la Peña del Arciprestre 
Ruta Camino del agua/Cercedilla 
Ruta Cascada Purgatorio/Rascafría 
Ruta de la Presa del Gasco 
Ruta de las Caras 
Ruta Molinos Río Perales 
Ruta Tejos Milenarios (Rascafría) 
Senda botánica-Torrelodones 
Valle de la Fuenfría/Cercedilla 

 

Vídeos

 

 


 

 

 

Probablemente sea una víctima más de la especulación urbana, un ejemplo vivo del resultado de la burbuja inmobiliaria, la mejor de las muestras del vandalismo estúpido del que, en el fondo, todos somos culpables.

Casi al final de Alpedrete, cerca de la estación de ferrocarril está situada la finca de Mataespesa. Un espacio grande, situado en una de las zonas más altas del término municipal, incluso penetra en el término del vecino municipio de Collado Mediano y en lo más alto de la zona, destaca una construcción, o mejor una proliferación de construcciones que llama la atención al visitante de esos parajes.

Localizando unas canteras ya abandonadas y algunas llenas de agua que ofrecen un paisaje ideal para una película post-apocalíptica, pero muy hermosas, observamos las almenas de la casa y un camino que parecía dirigirse a ella. Aunque dicen que la curiosidad mató al gato, y como buenos madrileños, lo de gato es como muy propio de la genética, nos encaminamos la primera vez a saber que era aquello, aunque esperábamos encontrarnos con una valla, lógicamente. Pues no, la lógica no siempre dicta la realidad, el camino rendía viaje en el viejo palacete sin ninguna valla que lo impidiese. Lo que pudimos observar en aquella primera visita fue tan descorazonador como lo que puede verse en las fotografías. Un complejo agropecuario con un palacete de construcción sólida, de sillares de granito, material omnipresente en la zona, en un estado de abandono que invitaba a obtener dos conclusiones en una primera observación, la primera que no se respeta nada. No importa lo que sea, si es susceptible de demostrar lo vándalo y destructivo que pueden ser los humanos, en especial los cachorros de la especie, se trabajará concienzudamente para destruirlo, y para demostrar quién es el más tarado de los “terminators”, se deja la firma en forma de pintada o de bajorelieve, para la posteridad o por presumir, que lo de destruir también es un arte. La segunda, lo hermoso que debió ser el lugar en sus tiempos felices. De la finca, sus caminos y yacimientos de roca ya sabíamos, el lugar es hermoso, pasear por los caminos un privilegio que habíamos disfrutado en ocasiones, pero la visita al castillo de Mataespesa nos llevó a valorar la zona de otra manera.

Si bien en tiempos anteriores al Siglo XX era costumbre arrendar la explotación de algunas zonas de las quintas de recreo y fincas de caza de la nobleza para obtener beneficios o correr con los gastos de mantenimiento y servidumbre, pocas veces hemos tenido la oportunidad de ver una finca tan bien organizada, con tantas posibilidades, a pesar de que su estado de abandono impide conocer cuáles eran las funciones de algunas de las instalaciones. Es fácil observar un garaje que hacía las veces de almacén, casas de operarios, horno de leña, lo que parecían caballerizas, un auténtico pueblo dentro de la finca.

Buscando el origen de la propiedad, hemos podido saber que ha formado parte del patrimonio del Ducado de Valencia, aunque es poco probable que su primer propietario fuera Ramón María Narvaez y Campos, que fuera Capitán General del ejército favorable a la Reina Isabel II durante la turbulenta época transcurrida entre mediados y finales del siglo XIX, y que a su vez fue Presidente del Gobierno en varias ocasiones, ya que los presidentes en ese tiempo duraban poco en su mandato, un año era mucho tiempo para la política levantisca de entonces. La razón por la que la Reina le otorgó el título nobiliario fue el desembarco en la ciudad levantina que acabó en noviembre de 1847 con los últimos reductos esparteristas. La concesión del ducado no sentó muy bien a los valencianos por razones históricas, Valencia fue Reino y Jaime I El conquistador otorgó en 1377 privilegios que la concesión del ducado contravenía, de hecho, cuando el ducado caducó por falta de pago (Los títulos nobiliarios exigen el pago de ciertos impuestos), sus legítimos sucesores en varias ocasiones se vieron en la obligación de pleitear para lograr la rehabilitación contra las autoridades de Valencia.

El Duque de Valencia falleció sin descendencia y le sucedió en el Ducado su sobrino, por lo que no está claro que la casa palacio fuera construida en vida del General. Si lo está que fue construida probablemente a finales del siglo XIX y que la Duquesa Dª María del Carmen Macías   Martínez de Arellano, casada con José María Narváez y Pérez de Guzmán el Bueno, IV Duque de Valencia, fue tal vez su máxima impulsora. 

Sea cual fuere la historia reciente de la finca, es fácil no ignorar que una sociedad que permite el vandalismo y la destrucción gratuita de propiedades ajenas y que no se preocupa por conservar la historia y sí de hacer estúpidas glorietas con esculturas que presumen de un arte que muchos, yo diría incluso que   la mayoría no entiende, simplemente está enferma. Mataespesa es tal vez una muestra palmaria de ello.

 

 

 


Copyright (c) 2005 - 2014. Licencia Creative Commons By-excepto los vídeos-By-Nc-Nd